El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas protagonizaron en Argentina un nuevo golpe de Estado. Interrumpieron el mandato constitucional de la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón (quien había asumido en 1974 después del fallecimiento de Domingo Perón).

Este gobierno de facto, constituido como Junta Militar, estaba formado por los comandantes de las tres armas: el general Videla (Ejército), el almirante Massera (Marina) y el brigadier Agosti (Aeronáutica).

<aside> 💡 La Junta Militar se erigió como la máxima autoridad del Estado: designar y reemplazar a la Presidenta y a todos los otros funcionarios.

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La Junta tomó las siguientes medidas:

Las tres armas se repartieron para cada uno el 33% del control de las distintas jurisdicciones e instituciones estatales (gobernaciones de provincias, intendencias municipales, ministerios, canales de TV y radios).

<aside> 💡 El país fue dividido en Zonas, Subzonas y Áreas en coincidencia con los comandos del Cuerpo del Ejército.

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Amplios sectores sociales recibieron el golpe militar en forma pasiva, otros lo apoyaron, otros lo impugnaron y unos pocos lo resistieron (era una nueva interrupción del marco constitucional, la sexta desde el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen en 1930).

<aside> 💡 La dictadura se propuso eliminar cualquier oposición. El método fue hacer «desaparecer» las fuentes de los conflictos.

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Para sentar las bases del nuevo modelo:

«Era necesario modificar las estructuras de la economía argentina. El cambio propuesto era muy profundo; había que transformar normas y marcos institucionales, administrativos y empresariales; políticas, métodos, hábitos y hasta la misma mentalidad social.»

Según escribió Martínez de Hoz en las Bases para una Argentina moderna: 1976 - 1980.

Para alcanzar este objetivo la dictadura ejerció dos tipos de violencia sistemática y generalizada: la violencia del Estado y la violencia del mercado.

Situación político-social previa al golpe de Estado

La pretensión de erradicar al peronismo desde 1955, de desperonizar la sociedad y la economía implicó instalar un progresivo descrédito y una pérdida de legitimidad de la democracia, tanto para los grupos dominantes como para el movimiento peronista y la izquierda en general.

Este hecho agudizó el enfrentamiento social y contribuyó a que los conflictos comenzaran a desarrollarse por fuera de los canales institucionales de la democracia.

Distintos análisis del período sostienen que tras el derrocamiento del segundo gobierno de Domingo Perón (1955), la sociedad argentina estuvo atravesada por diferentes alianzas sociales, existió un vaivén entre estos grupos concentrados de la burguesía local y trasnacional, que intentaban avanzar sobre el control de la producción, y los sindicatos y los sectores populares, que tenían otro proyecto y lo manifestaban a través de la movilización, la protesta y la ocupación del espacio público.

En 1966, un golpe de Estado encabezado por el general Onganía, derrocó al presidente radical Arturo Illia. La autodenominada «Revolución Argentina» buscó imponer el «orden» con el objetivo de normalizar el funcionamiento de la economía a partir de la exclusión y la represión de los trabajadores.

<aside> 💡 En aquel momento se suspendió por tiempo indeterminado la actividad de los partidos políticos y de las instituciones parlamentarias.

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Con el peronismo aún proscrito y su líder, en el exilio, poco a poco se fueron gestando movimientos de oposición en el ámbito sindical, estudiantil, cultural y religioso. Todos ellos desembocaron en grandes movilizaciones de protesta, insurreccionales y violentas, siendo el Cordobazo (1969) su manifestación más contundente.

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